Los cambios económicos que quiere el empresariado
Escrito por clarin.com en Política, tags: ADEBA, AEA, Argentina, Asociación Empresaria Argentina, elecciones 2009, gobierno, Héctor Mendez, Jaime Campos, Luis Pagani, mejorar la rentabilidad del campo, Mesa de Enlace, Néstor Kirchner, Política, UIAKirchner piensa el contragolpe
Por Ricardo Kirschbaum – Editor General
Apostar a que Néstor Kirchner se quedará cruzado de brazos mientras su proyecto tiembla es pérdida pura. El ex presidente intenta varias tácticas de resistencia para soportar, por ahora, el vendaval y luego juntar fuerzas para lanzar su contraofensiva.
Las líneas de resistencia que ha desplegado están siendo rebasadas. Su repliegue táctico de la conducción del PJ y el gambito con Daniel Scioli tenían el objetivo de pasteurizar el embate opositor apartándose de la escena pero, a la vez, manteniendo el poder en las sombras. Por los resultados obtenidos, la maniobra no ha tenido éxito.
El atributo dialoguista que Scioli ofrece como atractivo a sus colegas partidarios, maltratados o no escuchados por Kirchner, es inferior a un dato central para los peronistas: su condición de derrotado en la elección. Y una buena parte de la conducción está en la misma situación.
Más temprano que tarde, Scioli tendrá que apartarse. Quienes ganaron -Gioja, Urtubey, Capitanich, Solá, De Narváez- se harán cargo del partido.
Kirchner intentará evitar que le arranquen a dentelladas sus escuderos más leales. Si no puede evitarlo, sacrifica algunos, como Jaime, para salvar lo esencial, esto es la conducción política del proyecto. La cuestión es que el Gobierno, conmocionado, debe retomar la iniciativa.
¿Se intentará “profundizar” el modelo kirchnerista radicalizando las políticas oficiales? ¿Esa será su respuesta como temen algunos y sueñan otros? Si así fuere, ¿con qué fuerza y cuáles aliados? ¿Con el peronismo en ebullición y buscando un nuevo liderazgo?¿Con una transversalidad tardía y ya sin crédito? ¿Cómo una forma de acelerar la polarización de la sociedad? Parece muy aventurado y riesgoso pero Kirchner no se ha rendido.
Normal desarrollo de las elecciones
En el curso de la campaña electoral se realizaron numerosas críticas a las conductas de las fuerzas políticas y los candidatos participantes que en muchos casos son justificadas. Pero es justo también rescatar la transparencia y la tranquilidad con que se realizó el comicio.
En un país con una historia de alteraciones del orden institucional, nunca es redundante destacar la regularidad en la realización de los comicios y la civilidad con que generalmente se realizan.
En la campaña pasada, quizá en mayor medida que en otras, se enfrentaron posiciones antagónicas, se formularon alusiones catastrofistas y hasta se lanzó -con una dosis no menor de irresponsabilidad-, el fantasma de un fraude.
Sin embargo, la votación tuvo lugar en forma pacífica y ningún perdidoso tuvo la oportunidad de denunciar irregularidades. Se trata de una ponderable normalidad de procedimientos que debe completarse con mayor calidad democrática.
En el curso de la campaña electoral se realizaron duras críticas a candidatos, pero el comicio se desarrolló normalmente, un logro que debe ser complementado con más calidad democrática.
Panorama empresarial
Los cambios económicos que quiere el empresariado
La UIA abrirá una ronda de diálogo político y social para alcanzar un consenso que fortalezca la gobernabilidad, corrija distorsiones y provoque un shock de confianza.
Por Marcelo Bonelli
El conjunto de los hombres de negocios de la Argentina quiere un cambio y que el Gobierno instrumente correcciones macroeconómicas inmediatas. Así surge de las reuniones de las principales entidades empresarias del análisis de la derrota electoral del oficialismo. En esos encuentros preocupó la evaluación que Cristina Fernández hizo de la derrota electoral. Pero los empresarios no quieren confrontar con el debilitado gobierno y propician reflotar el llamado al Consejo Económico Social para introducir cambios y a la vez fortalecer la gobernabilidad hasta el 2011. Se trata de una decisión estratégica de los hombres de negocios, frente a diagnósticos duros de los centros financieros internacionales. Un informe confidencial de Goldman Sachs habla de un “desgaste significativo en la pareja K”. El trabajo fue preparado por el economista Alberto Ramos y concluye así: “Las elecciones fueron la mayor derrota para el Gobierno, que deja a Cristina Kirchner en una situación debilitada para los próximos dos años.”
La Unión Industrial Argentina trató el tema el martes y decidió iniciar una ronda de negociaciones con diversos factores de poder para impulsar la iniciativa negociadora. Abrirá el diálogo con gobernadores peronistas, la CGT y la oposición política. También los titulares del Grupo de los 7 intercambiaron información extraoficial y coincidieron en la necesidad de instrumentar modificaciones.
La conducción de la Asociación Empresaria Argentina deliberó esta semana y llegó a la conclusión de que el resultado de las elecciones abre una nueva etapa política en la Argentina que requiere un mayor diálogo de los empresarios con el Congreso y los líderes opositores. La AEA, que lidera Luis Pagani, inició ya contactos para trabajar en forma conjunta con las otras entidades empresarias, incluida la Mesa de Enlace. Jaime Campos, el director ejecutivo de AEA le dijo a Clarín: “Queremos contribuir a generar ideas e iniciativas que permitan acelerar la producción y aumentar el empleo.”
En la Unión Industrial se trabaja sobre un documento confidencial que Héctor Méndez entregó en Washington durante la gira de la cúpula de la UIA a los Estados Unidos. El titular de la central fabril habló esta semana de la cuestión en la Embajada de los EE.UU. El voluminoso “paper” fue redactado por los equipos técnicos de la UIA y su coordinación estuvo a cargo del ex ministro Ignacio de Mendiguren. Tiene unas 50 cabrillas y se denomina
“Diagnóstico y Propuestas UIA para el contexto actual.” También propone medidas de largo plazo en un anexo que se titula “Propuestas para una estrategia de desarrollo.” El documento pondera la reanimación productiva del gobierno de Néstor Kirchner -entre el 2003 y el 2007-, pero remarca que la economía comenzó a sufrir una anemia seria desde el inició del conflicto con el campo en marzo del 2008. Para reanimarla y volver al crecimiento, los industriales reclaman:
Un tipo de cambio que garantice el equilibrio de la economía a largo plazo.
Ese tipo de cambio debe mejorar la rentabilidad del campo, ser una señal para inversiones futuras y desalentar la especulación contra la moneda nacional.
Hablan de un valor de 4,30 pesos, que según los industriales descomprimiría la presión sobre la tasa de interés.
Pide una reducción del gasto público para recrear el superávit fiscal.
Reclama congelar la presión tributaria y otorgar desgravaciones para inversiones.
Pero todos los hombres de negocios -UIA, AEA, Adeba- coinciden en una cuestión: las correcciones a la estrategia económica tendrán éxito sólo si se instrumentan dentro de un “shock de confianza”.
Y en su conjunto visualizan que la primera movida política debe incluir una normalización del INDEC. Así lo dice el documento de la UIA: “Las medidas deben estar acompañadas por un shock de confianza, para lo cual es imprescindible regularizar el INDEC.”
Los hombres de negocios aplaudieron la salida del polémico Ricardo Jaime. Fue un relevo que fortalece al interlocutor favorito de empresarios: Julio De Vido. El ministro de Planificación tenía una larga disputa con Jaime y ahora un hombre de su confianza maneja Transporte.
De Vido también habría aconsejado el desplazamiento de Moreno, para recomponer lazos con el movimiento empresario. Los hombres de negocios le expresaron varias veces que para “oxigenar” la conducción económica es fundamental eyectar a Moreno.
El miércoles a la noche, el secretario de Comercio montó un show en la Casa Rosada. Se mofó de las versiones que lo daban por renunciado frente a Carlos Tomada, Débora Giorgi, Mercedes Marcó del Pont y Amado Boudou e, incluso, dudó de la capacidad de Patricia Vaca Narvaja para reemplazarlo en la Secretaría de Comercio
La Presidenta sabe que nadie -aun los kirchneristas duros- va a aceptar un cargo en el Ministerio de Economía mientras siga reinando Moreno. También sabe que la confirmación de Moreno le ocasionó otro desgaste político, después del duro mandoble que recibió de las urnas. Ayer en la Quinta de Olivos se insistía que los días de Moreno estaban contados y que el Gobierno buscaba el momento oportuno para anunciarlo.
También surgieron versiones sobre la intención del imprevisto viaje de Antonio Brufau a Buenos Aires. En medio de desmentidas sobre la salida de los españoles de YPF, el titular de Repsol tuvo dos encuentros con alto voltaje político: estuvo con Mario Das Nevez y habló con Carlos Reutemann sobre el futuro de YPF en Argentina.
De Narvaez, sola y hasta Macri, buscan operar en la interna justicialista
Kirchner gana tiempo mientras el peronismo no encuentra la salida
Por Julio Blanck
Francisco De Narváez dijo en público lo que gobernadores y dirigentes peronistas dicen en riguroso privado: “Scioli es un derrotado y no tiene autoridad para conducir el PJ”. La maniobra de Néstor Kirchner para cederle al gobernador bonaerense la administración partidaria, zafando de la condición de blanco fijo que le impuso la elección, parece derretirse a paso vertiginoso.
Primero fueron los condicionamientos y reclamos de los gobernadores a Scioli y su plan componedor. Y ahora las palabras de De Narváez, que no es el nuevo referente peronista ni mucho menos, pero que tiene el peso específico del que viene de ganar.
Scioli ya tomó nota del ambiente adverso. No es nada personal en su contra, pero lo ven demasiado adherido a Kirchner. Los amigos del gobernador de Buenos Aires aseguran que en sus encuentros y diálogos de estos días con los gobernadores “Scioli nunca se puso en conductor”. Dejó en claro que busca una salida que ayude a sostener al gobierno de Cristina, aunque tiene opinión crítica sobre aspectos de la gestión y sobre varios funcionarios. Por extensión, claro, trata de levantar un muro de defensa sobre su propia administración provincial. El traje de componedor es funcional al doble objetivo. Pero el espacio de maniobra que tiene es mínimo.
Para colmo, ayer Scioli habló de “respetar a Kirchner”. No es que Kirchner no merezca respeto, pero esas palabras de Scioli son lo último que quieren oir los jefes territoriales del peronismo que salvaron la ropa en la elección y no quieren cargar más con salvavidas de plomo. ¿No eran esos gobernadores los kirchneristas más enjundiosos? Claro que sí. Pero eso era cuando Kirchner ganaba y les repartía migajas de su poder. Ahora perdió y el poder se le escurre. La historia es otra, tan cruel como siempre aunque con los protagonistas en posiciones intercambiadas.
Kirchner, autodesplazado del PJ, opera ahora para reparar y apuntalar la gestión de Cristina. Tiene a favor su determinación feroz por retener el poder. Pero también lo ayudan los titubeos de la dirigencia peronista, que sólo atina a mascullar su resistencia frontal a la continuidad del kirchnerismo, pero que no encuentra ni las formas ni los contenidos que provoquen un giro en la propiedad y el sentido del poder partidario.
A los jefes del peronismo les asusta la sombra que proyecta Julio Cobos sobre la elección presidencial de 2011. Sacan fácil la cuenta: el conglomerado de radicales, socialistas y la Coalición Cívica reunió casi seis millones de votos (30% del total) en una elección legislativa, tradicionalmente dispersa; con desempeños apenas aceptables en Capital y Provincia; y sin Cobos como candidato. Suponen, en la quemazón de la derrota reciente, que una reiteración de las personas, las políticas y los estilos los pondrá al borde de perder el poder dentro de dos años. Les preocupa el signo futuro del Gobierno nacional. Pero también los desvela la amenaza de una oleada adversa que los empuje a resignar sus dominios locales, que de eso viven.
Los que juegan formalmente dentro del PJ tratan de esquivar cualquier compromiso con la gestión de Scioli. Y algunos hasta la rechazan de modo sonoro y extrañamente áspero, como hizo Carlos Reutemann, preocupado por actuar de modo convincente su distanciamiento definitivo de Kirchner.
Pero este no es el único movimiento que se verifica por estas horas en el universo no kirchnerista. También están operando De Narváez y la cara peronista de su armada ganadora, Felipe Solá. Y de algún modo también lo hace Mauricio Macri, que entró en contacto con varios gobernadores para dar señal de que su proyecto presidencial , aún demorado, los podría abarcar.
Entre muchas diferencias que mantienen, De Narváez y Solá también tienen distintas miradas sobre el peronismo y su rumbo inmediato.
Para Solá, que aún es vocal de la conducción partidaria, la cesión de la administración a Scioli fue “un acto de monarquía hereditaria de Kirchner”. Propone que en lugar de tertulias con gobernadores y sindicalistas, Scioli convoque cuanto antes al Consejo del PJ: “Están todos los que perdieron, pero también están todos los que ganaron”, explica. Supone que allí podría surgir una nueva conducción que sea superadora de la etapa kirchnerista. Y advierte que si eso no ocurre “el PJ, que ya dejó de ser el continente del peronismo, será solamente el refugio del kirchnerismo”.
Solá ya habló con varios gobernadores. Y sus contactos con Reutemann son mucho más frecuentes que lo que se conoce. Todos ellos, y también algunos referentes distritales como el porteño Víctor Santa María, coinciden en que sólo una interna abierta por la candidatura presidencial, limpia y masiva, puede reconociliar a las fracciones peronistas entre sí, y a todas ellas con una sociedad que, en buena parte, acaba de darles la espalda.
¿Acaso Solá se imagina un futuro de retorno al peronismo oficial abandonando la disidencia que se asoció con Macri? Ni sí, ni no. Pero tiene claro que junto a De Narváez y Macri, que tiran en yunta, su juego siempre será reducido.
El resultado electoral lo dejó a Macri ligeramente incómodo. Por cierto, fue el único oficialismo que ganó en los grandes distritos: el peronismo oficial perdió en Buenos Aires, Mendoza y Entre Ríos; los socialistas perdieron en Santa Fe y el peronismo no kirchnerista cayó en Córdoba. Pero la elección del macrismo en la Capital tuvo poco brillo. Y además, la victoria de Reutemann introdujo un factor de complicación para Macri y su proyecto de alinear a franjas más gruesas del justicialismo descontento. Si el peronismo encuentra un candidato propio para 2011, no tendrá necesidad de buscar uno prestado.
Lo que hará De Narváez es una incógnita. Ganó con una porción de la dirigencia peronista, y con mucho voto peronista que hizo lo que quiso y no lo que le mandó el aparato. Pero está más cerca de una versión liberal-populista que de un peronismo modernizado pero con identidad indeleble.
De Narváez se para sobre su triunfo indiscutible y dice: “La llave que abre la puerta de la reorganización del peronismo la tenemos nosotros. Ya vamos a ver cuándo la usamos”. No es el primero que sueña con encolumnar detrás suyo al movimiento que creó Perón.
Fuente: Clarín
Artículos (RSS)