Conflicto agropecuario
“Las puertas están abiertas para la Mesa de Enlace”
El secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, aseguró hoy que si la Mesa de Enlace quiere dialogar, la puerta de la Secretaría “está abierta”.
“Nunca dejamos de convocarlos al diálogo, y si la Mesa de Enlace realiza el pedido para encontrarse con nosotros la puerta está abierta”, afirmó Cheppi.
Los integrantes de la Mesa de Enlace -Sociedad Rural, Confederaciones Rurales (CRA), Coninagro y Federación Agraria- sostuvieron que esperan una reunión con el Gobierno, y que el martes definirán acciones a seguir.
Congelan la baja de retenciones
Campo: anunciaron sólo subsidios por la sequía
Por Pablo Domini
Siguen fuera de agenda oficial retenciones, lechería y ganadería, principales temas del sector
Con un discurso que incluyó un llamado «al diálogo» al campo y un mensaje dirigido principalmente a los pequeños productores, Cristina de Kirchner realizó ayer los esperados anuncios para el agro. Tal como se preveía, las medidas no tuvieron el alcance anticipado por los trascendidos de principios de semana: se centraron en asistencia económica a productores, principalmente los afectados por la sequía, y para economías regionales.
El anuncio corrió por cuenta del secretario de Agricultura Carlos Cheppi, y, tal como se esperaba, no incluyó el tema retenciones. Se posterga así la baja para las alícuotas que pagan trigo y maíz, ya que el gobierno no desea perder ingresos en medio de la crisis financiera internacional. Asimismo, tampoco se hizo mención a temas centrales en el conflicto campo-gobierno, como lechería y ganadería que, se suponía, ayer iban a ser incluidos. Se espera ahora por nuevos anuncios.
Un día después de concluido el paro de seis días realizado por el campo, el cual fue evaluado como «débil» por parte del gobierno, el escenario elegido para hacer públicas las medidas fue ayer el polideportivo del Sindicato del Seguro, ubicado en la localidad bonaerense de Moreno. El acto fue montado con motivo del lanzamiento oficial de la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar -que será conducida por Guillermo Martini-, una vieja promesa del gobierno a los productores, principalmente los nucleados en la Federación Agraria.
«Mientras otros salvan bancos, nosotros damos plata para el trabajo», disparó ayer Kirchner en un discurso en el cual hizo hincapié en separar a los productores pequeños de los grandes. De hecho, su público -unas 2.500 personas-estuvo principalmente conformado por ruralistas de pequeña escala. «Representan dos tercios de los establecimientos rurales y 53% de la producción de alimentos», señaló la Presidente; subrayó a aquellos que «trabajan la tierra de sol a sol». «No estamos en contra de la rentabilidad, pero no puede ser que algunos se ganen todo a costa de otros que no tienen nada», señaló, e hizo un llamado al «diálogo racional» y a «no perder más tiempo en enfrentamientos inútiles».
En la víspera, la Mesa de Enlace rural insistió en pedir una reapertura del diálogo, aunque había criticado de antemano las medidas que el gobierno se aprestaba a lanzar, considerándolas insuficientes. La dirigencia de CRA, SRA, FAA y Coninagro dará hoy a conocer su postura sobre los anuncios oficiales y el elíptico llamado al diálogo.
Ayuda especial
En concreto, los anuncios hechos por Cheppi ayer abarcaron $ 50 millones como ayuda especial a los costos de implantación de trigo de zonas afectadas, más un plus de ayuda por plantación y subsidios para productores vacunos.
El secretario aseguró que «se va a dar prioridad a los pequeños productores», y realizó un balance de las partidas destinadas al sector en el que destacó el aporte de «$ 900 millones en obras de infraestructura y servicios», $ 1.000 millones en créditos del Banco Nación, $ 300 millones para las economías regionales, $ 718 millones para el desarrollo de la agricultura familiar y $ 230 millones en ayuda por sequías.
Junto a Kirchner estuvieron ayer el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, y el titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), Ricardo Echegaray, que mantienen una disputa interna por el manejo de las políticas agropecuarias.
También estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Sergio Massa, el gobernador Daniel Scioli, el intendente local, Andrés Arregui, y un grupo de legisladores oficialistas.
Antes del mensaje de Cristina, Cheppi se encargó de informar que «el gobierno nacional destinó una parte del Presupuesto del año venidero para la puesta en marcha y desarrollo de la nueva subsecretaría». Para 2009 esta cartera contará con una partida de $ 500 millones, que serán aportados por la Nación y fondos provenientes de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Unos $ 60 millones estarán disponibles desde ahora.
Sugestiva asignación de la Cuota Hilton
El gobierno distribuyó ayer oficialmente el cupo de exportación de Cuota Hilton, cortes de carne de alta calidad con destino a la Unión Europea. Se trata de un negocio que representa aproximadamente u$s 470 millones (a razón de u$s 17 mil por tonelada), que en la última temporada sufrió graves irregularidades y no pudo ser cumplido adecuada-mente.
El cupo argentino abarca 28 mil toneladas, de las cuales 10% corresponde a los productores y el restante (25.200 toneladas) se reparte entre frigoríficos exportadores. Según la Resolución 337/ 08, publicada ayer en el Boletín Oficial, la Secretaría de Agricultura determinó una distribución que marca algunos cambios respecto del año anterior, entre los cuales se observa el crecimiento de firmas de buen vínculo con el gobierno.
Swift Armour es la empresa que mayor aumento presenta respecto de la cuota 2007/08, con una suba de 93%; le siguen Mattievich, con incremento de 55%; La Ganadera Arenales (41%); Consignaciones Rurales (38%); y Frigorífico Lafayette (37%). Las bajas más fuertes fueron para Macellarius (-33%), Arre Beef (-22%), Friar y Ecocarnes (-17%); Finexcor (-16%); y Quickfood (-12%).
Desde el gobierno argumentan que la designación de la Cuota se vincula con el nivel de cumplimiento durante la anterior temporada. En medio de un conflicto en el cual desde el sector privado acusaron al gobierno de bloquear las exportaciones, en la Argentina quedaron sin enviar alrededor de 1.000 toneladas. La irregularidad motivó quejas formales desde Europa, y hasta una gestión de Cancillería -que finalmente fracasó- para intentar colocar ese remanente en la actual temporada.
Emisor
El organismo que está en el centro de la problemática es la ONCCA, que dirige Ricardo Echegaray, responsable de emitir los Registros de Operaciones de Exportación (ROE), sin los cuales no es posible realizar los embarques, aunque se cuente con un cupo asignado.
Del total del cupo distribuido ayer -correspondiente al período julio 2008-junio 2009-, 1.842 toneladas fueron adjudicadas a Quickfood, 1.774 a Finexcor, 1.484 a Frigorífico Rioplatense, 1.300 a Friar, 1.296 a Frigorífico Gorina, 1.188 a Arre Beef, 1.072 a Argentine Breeders & Packers, y 1.056 a Swift Armour, entre otros. Conocida la distribución del cupo, desde la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra) salieron a respaldar al gobierno, asegurando que el proceso fue realizado «dentro de la normativa» y que «comparando con cálculos privados de las empresas no arroja diferencias, por lo tanto podemos inferir que es correcta y permite a las empresas armar su estrategia de producción».
Por su parte, la SAGPyA explicó que los tonelajes que la ONCCA hubiere autorizado en carácter de «adelanto» o «anticipo» se considerarán comprendidos en la distribución efectuada por la presente medida, aclaró. En los primeros días de agosto, el titular del ONCCA, Ricardo Echegaray, anunció la vía libre para las exportaciones de la Cuota Hilton, en esa oportunidad bajo la modalidad de un «anticipo» de 2.800 toneladas.
En tanto que no serán de aplicación para este período las penalidades previstas por incumplimiento de la relación proporcional entre exportaciones «no Hilton» y « Hilton» contempladas en las resoluciones 113 y 904/04.
El PJ rechazó la reforma tributaria
Santa Fe - La reforma impositiva motorizada por el gobernador socialista Hermes Binner fue rechazada ayer de manera sorpresiva en la Cámara Alta provincial por los senadores justicialistas, que hicieron valer su mayoría, dispusieron su tratamiento sobre tablas y rechazaron el proyecto, que no podrá ser analizado hasta el año próximo (al menos, con los mismos contenidos).
La bancada oficialista, por su parte, decidió abandonar el recinto antes de la votación «para no convalidar este intento de querer gobernar desde el Senado», según lo denunciado por el legislador socialista Juan Carlos Zabalza.
Se trata de un duro revés para el mandatario, que especulaba con lograr una reforma tributaria -que contaba con media sanción en Diputados- para aumentar la recaudación como las que este año ya les aprobaron a sus pares de Córdoba, Juan Schiaretti, y de Buenos Aires, Daniel Scioli.
Sin margen
La decisión del justicialismo (alegando no haber sido consultados) de oponerse al proyecto de Binner -adelantada ya por este diario- impide así al mandatario reestructurar el esquema de cobro de Ingresos Brutos y del Impuesto Inmobiliario rural y urbano.
Se abre ahora un escenario complicado para las arcas rosarinas, que apostaban con nutrirse con la recaudación de cerca de 670 millones de pesos adicionales, que incluso ya estaban incorporados en el proyecto de presupuesto 2009.
Habrá que ver ahora la suerte que correrá el proyecto que el PJ aprobó en la Cámara Alta para cobrar una quinta cuota del impuesto inmobiliario de este año -con el objeto de coparticipar 1% a municipios y comunas-, ya que el oficialismo optó por no aprobarlo en Diputados para apostar en cambio a una reforma de carácter integral.
Carrió arma bloque rural
«Hay que volver a la estrategia parlamentaria.» El primer mandamiento de Elisa Carrió para el campo comenzó a ejecutarse ayer en la Cámara de Diputados. Los diputados de la Coalición Cívica, Francisco Ferro y Susana García, recibieron a técnicos de la Federación Agraria para encauzar puertas adentro del Congreso la protesta rural que el jueves terminó con un paro de seis días.
Carrió intenta ahora construir un megabloque rural y volver a sumar al menos 120 diputados en la sesión especial convocada para el miércoles de la semana que viene junto a la UCR de Oscar Aguad y el PRO de Federico Pinedo. Será un intento, previo al tratamiento del Presupuesto, de reflotar el fervor y el debate sobre las retenciones agropecuarias.
«En julio hubo 122 votos en contra del kirchnerismo, incluidos unos 20 diputados del Frente para la Victoria. Con 8 legisladores más tendríamos quórum propio para votar un proyecto de ley», se ilusionaban ayer los estrategas de la Coalición Cívica, comandados por Adrián Pérez.
Temas urgentes
«La semana que viene vamos a volver al Congreso y visitaremos a los diputados de todas las bancadas, incluido el oficialismo. Sin embargo, hay temas como la lechería y la ganadería que exigen una solución urgente del Poder Ejecutivo», advirtió a este diario Néstor Roulet, vicepresidente de CRA. «Vamos a insistir con la estrategia parlamentaria. Es lo que venimos haciendo desde que se cayó la Resolución 125. Estuvimos con los radicales, el macrismo, la Coalición de Carrió y hasta con Felipe Solá», dijo Ricardo Buryaile, otro de los dirigentes de la Mesa de Enlace que se reunirá el próximo martes.
La oposición cuenta con un piso fijo de 90 diputados, y con la ayuda de otras bancadas como Solidaridad e Igualdad de Eduardo Macaluse, monobloques como el de Claudio Lozano, la UCR cobista y el kirchnerismo díscolo, el quórum de 130 legisladores no resulta imposible de alcanzar. En julio, más de 20 diputados del Frente para la Victoria, encabezados por el entrerriano Gustavo Zavallo, la cordobesa Beatriz Halak, la pampeana Adriana García, el mendocino Enrique Thomas y el bonaerense Felipe Solá se sumaron al rechazo de la Resolución 125 sobre retenciones móviles. Si ese escenario se repite el martes próximo, los bloques opositores quedarán al borde de poder votar, aun sin el oficialismo en el recinto, un nuevo proyecto de retenciones.
Existen iniciativas de todos los colores políticos. El PRO, la UCR, el peronismo díscolo y la Coalición Cívica presentaron ya proyectos propios. El principal problema es la paralización de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca, que preside el kirchnerista Alberto Cantero. Desactivada desde el voto «no positivo» de Julio Cobos a las retenciones, esa estratégica comisión apenas tiene autorización de la Casa Rosada para aprobar la transferencia de fondos para la Emergencia agropecuaria, único tema del que podría encargarse el Congreso en relación con el campo.
Estratega
Mientras tanto, Carrió volvió a autoadjudicarse la autoría de la estrategia política de la dirigencia agropecuaria. En la Mesa de Enlace no cae del todo bien que la ex diputada se muestre como la jefa de la protesta rural pero saben que en este momento necesitan sumar aliados antes que disputarse cartelera política en la pelea con el gobierno.
El lunes pasado, Carrió presentó un proyecto de ley propio que contempla una reducción de las retenciones a la soja de 35% a 25%, en tanto las de maíz y trigo se reducirían a 11%, el girasol abonaría 20% y el sorgo, 18%.
Por otra parte, el proyecto pide se eliminen totalmente las retenciones a las frutas, el té y la yerba mate. Respecto de las carnes y los lácteos, la iniciativa establece que las retenciones sean de 10% durante un año, que luego se reduzcan a 5%, y se eliminen totalmente en tres años.
¿Terminará la crisis con una inédita estatización mundial?
Por José Siaba Serrate
¿Cómo atajar un alud que se precipita y, fuera de control, arrasa todo a su paso? ¿Cómo contener la crisis financiera internacional? El recurso más valioso disponible es, fuera de toda discusión, el archivo de la experiencia. Una ventaja de la que no gozaron, por cierto, las autoridades en los años 30. Los errores en cadena que convirtieron una recesión en la Gran Depresión no necesitan repetirse. De hecho, instituciones establecidas en aquellos tiempos lejanos juegan hoy un rol de importancia. La garantía de los depósitos es el mejor ejemplo de una creación de la época dotada de plena vigencia. Y, precisamente, por su idoneidad en momentos críticos, se la reforzó tanto en EE.UU. como en Europa. En paralelo, para calmar las aguas de los fondos comunes de money market, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, debió echar mano a los recursos del Fondo de Estabilización Cambiaria. El mismo canal expeditivo que el presidente Clinton utilizó para auxiliar a México tras el estallido del tequila (cuando advirtió que el Congreso no lo acompañaría). Fue una ley de 1934 -la Gold Reserve Act- la que estipuló su existencia. Sus 50 mil millones de dólares constituyen el respaldo de la garantía estatal sobre los fondos de money market en los EE.UU. ¿No alcanza? Hay que hurgar más profundo en la caja de herramientas. Los instrumentos no se agotaron. Están allí, sólo hay que quitarles el polvo.
Así, el anuncio ayer de que el Tesoro tomará participaciones directas en el capital en los bancos estadounidenses (a la manera del paquete lanzado por Gran Bretaña un día antes) refresca añosos antecedentes. La Reconstruction Finance Corporation (RFC), fundada por el presidente Hoover en 1932, apuntaló los patrimonios de 6.800 entidades (mayoritariamente a través de la compra de acciones preferidas) entre 1933 y 1935. Amén de conceder préstamos a largo plazo. El plan TARP que aprobó el Congreso hace siete días permite tomar ambos caminos. Y el secretario Paulson, ayer confirmó que no desechará la receta. ¿Que su mensaje cayó en saco roto, desairado como su multimillonario paquete, ante el derrumbe vertical de las acciones en Wall Street? No debería extrañar. Paulson ponía el acento en la compra de activos en problemas. La recapitalización es la mejor decisión cuando son los bancos -ya no una parte de su cartera- los que están en dificultades. Este giro, a buen entendedor, es evidencia de que la falta de capital aprieta. Y es obvio que la estrechez se realimenta con la acelerada declinación de todos los activos de riesgo.
La nacionalización parcial de la banca -en curso en Gran Bretaña, Europa continental y EE.UU.- puede parecer un movimiento extremo. Y lo es. Si el paladar de la economía de mercado lo digiere sin protesto es porque la historia lo avala como una solución viable. En la medida en que la calidad de crédito de los gobiernos del G-7 sea reputada como impecable es el atajo más expeditivo para cerrar la fractura de credibilidad que paraliza al sistema financiero y a los mercados de capitales. Si los privados huyen de los activos de riesgo a refugiarse en los bonos del Tesoro del G-7, triturando, en su corrida, todo cuanto se cruza a su paso, el problema así estilizado goza de una solución sencilla.
Temporario
El Tesoro debe reemplazarlos y ocupar, transitoriamente, la trinchera que abandonaron. Y lo mismo vale para los bancos centrales del G-7. La estatización voluntaria de los ahorros empujará a una estatización temporaria de la economía. Y si la crisis, aun así no descansa, su penetración llegará a rincones impensables en aras de evitar un colapso masivo. Como quien mucho abarca, poco aprieta, la decisión clave será trazar la línea en la arena que determine qué bancos serán viables y cuáles no, qué daños estarán a cubierto y cuáles quedarán a la intemperie. Lo más relevante, con todo, será evitar los destrozos innecesarios (y todavía no producidos) que un colapso generaría.
Desde ya, ningún legado resulta más trascendente que las enseñanzas de política económica que dejó la Gran Depresión. No hay banquero central que desconozca las lecciones de Milton Friedman sobre sus causas. La prescripción del dinero elástico -la respuesta automática que un novato Alan Greenspan descerrajó tras el lunes negro de octubre 87- es un clásico en el bagaje de conocimientos de la profesión. La explosión de pases y redescuentos que adorna los balances de los bancos centrales del G-7 y el empeño en evitar una contracción de la oferta monetaria abreva en esas fuentes. Es un azar valioso que Ben Bernanke -otra autoridad de primera mano en la materia- conduzca el timón de la Reserva Federal. Como académico, Bernanke trabajó a fondo en el análisis comparado de la época. Sus conclusiones: la depresión se hizo grande por la deflación, la transmisión internacional y las políticas cambiarias rígidas. Pero Bernanke también exploró -en combinación con Alan Blinder - el rol decisivo de los canales de crédito en las fluctuaciones económicas. Lo que no deja de ser otra coincidencia afortunada. La crisis actual crece porque tapona esas arterias vitales; bancos, empresas, Estados provinciales y municipalidades encuentran restringido al máximo su acceso al financiamiento. Como todo tejido sin irrigación -aunque no padezca enfermedad necrosarán si no se logra establecer un by-pass. Así, el martes hubo que rescatar con un paquete de emergencia por mil millones de dólares al condado de Jefferson (Alabama) para sortear su bancarrota.
Nombres mucho más importantes están en danza.
No sorprende, pues, el empeño con que Bernanke batalla en cada uno de esos frentes.
Con clara determinación, monta ventanilla tras ventanilla de asistencia para suplir los portazos que la crisis cierra en el rostro de la banca de inversión, AIG o los fideicomisos en cartera de los fondos de money market. Tras el vuelco de Lehman, amplió sin titubeos la hoja de balance de la Fed y disparó la oferta total de reservas. Y esta semana no dudó en calzarse el mameluco de trabajo y habilitar la compra de pagarés de corporaciones (tengan o no un activo colateral como respaldo). ¿Qué banco central atiende directamente a las empresas? Es una pregunta para National Geographic. Sólo ocurre en países ignotos. Que uno pueda dar testimonio: el Banco Central de Bolivia durante la hiperinflación de la UDP de Hernán Siles Suazo en los años 80.
La Fed se convirtió, en los hechos, en un banco comercial más. Mejor dicho: no uno más, sino el único que presta. De la misma manera, si no funciona el mercado interbancario, la Fed deberá jugar el rol de cámara compensadora y convertirse en la contraparte de todas las transacciones. Y que la crisis no amaine no significa, por cierto, que este empeño deba abandonarse.
Alternativamente, una garantía sábana del Estado podría replicar los mismos efectos.
Una crisis desbocada llevará a pisar estos caminos. Como el espanto es mejor aglutinante que el amor, la coordinación internacional acudirá puntual.
Hay que asumir lo decidido
Árbol no toca el cielo ni raíces el infierno
Por Carlos Fontana
Ahora, todos saben que se trata de una crisis. Y que afecta plenamente a la que llaman «economía real». Mientras personajes de todo rango y poder discutieron durante meses e hicieron su show mediático por el mundo, el monstruo siguió creciendo. Hoy entraron en otra competencia intelectual -y mediática, claro-, tratando de acertar si el mal durará todo 2009, o cubrirá también 2010. O si se tardará más tiempo. Mientras tanto, la «gente real» ha dado muestras de llegar a la zona más peligrosa de la fase depresiva de los ciclos: la del «pánico». Y muchos de los que huyen despavoridos de los mercados de riesgo aceleran el proceso, cumpliéndose una vieja ley de la humanidad: «En lo peor, es fácil obrar peor».
En este caso, conviene apartar la maleza que impide ver más allá de las narices y del día por día. Y en lugar de leer a George Soros, o a mucho oportunista suelto, acudir a un viejo y querido maestro de la deducción, Sherlock Holmes: « Eliminando todo lo que es imposible, lo que queda, aunque parezca improbable, tiene que ser cierto…».
¿Qué luce como imposible en esta crisis?: por ejemplo, que el mundo se acabe por eso.
Que los mercados desaparezcan. Que el grueso de las empresas ya no exista. Que la gente deje de comer. De vestirse. De consumir.
Si no damos a esto como imposible, mejor, apaguemos la luz, no pensemos más.
Peguémonos un tiro, en un rincón.
Si lo damos como válido, lo que nos queda es que detrás de esta labor profiláctica que nuevamente encaró el mercado para corregir excesos y desvíos. Para no parar la máquina de la codicia humana con el freno, sino con la caja de cambios. Lo que nos queda… es que volverá a construirse la zona de « acumulación». Sobre bases que deberán ser nuevas, después de derrumbarse viejos cimientos que se fueron apuntalando con tal de sacar partido del dinero barato, la falta de controles y marcos. Y la asistencia del Estado protector.
El nuevo mundo
Habrá que embarcarse y partir hacia un nuevo mundo, donde volvamos a caminar a «paso de hombre» y no de maquinaria fuera de control, haciendo dinero sobre dinero.
Lo que sabemos hoy es que se han retrocedido varios capítulos, en los mercados bursátiles. El Dow Jones retornó a la zona donde luchaba por llegar a «10.000», esto, en 1999. Donde nuestro Merval se fue a cuatro años atrás, diciembre de 2004. Y en un estudio de crisis que por esta vez, no los tiene como responsables ni causantes.
Toda bibliografía que se quiera recorrer, de toda época y lugar, de los grandes nombres que han sido exitosos en los mercados de riesgo, termina en una sola máxima y consejo: «comprar cuando todos venden». Esperar y salir a devolver la posición «cuando todos compran». Pero, a través de toda época, también se verá que las mayorías hacen exactamente a la inversa. Como viene sucediendo en estos meses.
Muchos que sostenían que las acciones locales estaban baratas, ante un índice que no evolucionaba más allá de los «2.000» puntos: hoy actúan como si estuvieran caras, con un Merval rozando los «1.300» puntos. Pero, «alguien» está en la otra punta de la operación, recogiendo los saldos y retazos de esta liquidación fin de invierno. Son los que «compran ovejas, para vender ciervos», mutación que se produce con acciones que son inversión y no sólo atesoramiento.
¿Que las empresas ganarán menos? Posiblemente, pero es por eso que cuestan menos. No sólo menos, mucho menos.
Precio y valor
Otra vieja máxima bursátil reza que: «Todo necio confunde valor y precio». El costar mucho menos, no equivale a valer mucho menos. Y sólo eso es el secreto. Separarse del precio -que todos conocen y no otorga ninguna ventaja- y dedicarse al valor. Un indicador, el principal para el empresario, resulta el valor que posee, en cada época, el paquete accionario de su compañía.
En relación a lo que valen sus bienes de uso, sus activos fijos, que no están volatilizados (como sus acciones, que los representan).
Si le parece una locura estar hablando de seleccionar acciones Para Comprar, en medio de este vendaval, esté seguro que mucha más locura es estar comprando cuando el ciclo está en su madurez y el valor se pierde en la otra punta: en pagar más por lo que no vale más.
Estamos en una zona de la tendencia donde la «pichincha» se pinta sola. Y «pichincha», en la jerga de los grandes, es pagar $ 50 por lo que vale $ 100. Oportunidad que solamente se presenta muy de tanto en tanto, en estados de crisis, nervios rotos, y gran confusión general.
La gente, el individuo, sometido a presión es factible que se equivoque, en circunstancias como éstas que se viven.
El instinto de conservación privilegia algunas veces el pensar con las piernas, antes que con la cabeza. Lo grave es cuando «administradores» institucionales entran en pánico y liquidan mal, lo que deberían guardar. Hágase lo que se quiera, pero -al menos- piénsese en función de valor y no de precio. Después, asumir lo decidido.
Moyano básico: aumentar salarios y frenar Brasil
Por Pablo Ibañez
Sin filtro ni rodeos, Hugo Moyano transparentó lo que el gobierno se niega a admitir: que la crisis financiera comenzó a pegar coletazos en el país. La alarma sonó ayer, durante la cumbre de la CGT en la calle Azopardo, que reunió a todo el cacicazgo sindical.
En la charla, por turnos, se enumeró que la UOM, SMATA, UOCRA y Camioneros -cuatro de los gremios más poderosos y de áreas clave de la economía-, ya registran suspensiones porque bajó la intensidad de la producción y las exportaciones. Esto último afecta al gremio de Moyano.
Con esos datos sobre la mesa, la CGT resolvió enfriar el reclamo por un bono salarial para fin de año que amortigüe el efecto que la inflación tuvo sobre los salarios. El rumbo de la crisis determinará si en diciembre vuelve a reactivar esa demanda.
Es más: ayer, dos horas después de la reunión, Moyano usó un escenario en la localidad bonaerense de Rafael Calzada, para ratificar que reclamará «más salario». En simultáneo, tampoco se frenarán las protestas: anoche comenzó un paro de los gremios portuarios en contra, entre otros puntos, de Ganancias. La reunión del consejo directivo de la CGT, ayer, terminó de redondear lo que el camionero evaluó la noche del miércoles en un asado que sirvió en su sindicato a los dirigentes que integran la «mesa chica» sindical, sobre lo que informó ayer este diario.
En el 5° piso de Azopardo al 802, la cúpula sindical en pleno evaluó la crisis y le planteó al gobierno que «intervenga para garantizar el ritmo de producción», pero, sobre todo, para impedir una « invasión de productos desde Brasil» tras la devaluación del real.
El temor no se agota ahí: Héctor Daer (Sanidad), secretario de Prensa, pidió medidas al gobierno para evitar que la «aduana sea un colador» que permita el ingreso al país de la «producción que va a sobrar en China, India, Estados Unidos y Europa».
Señal
Pero Moyano no archiva fácilmente un pedido. A poco de aceptar congelar, «temporalmente» aclaró, el planteo sobre el plus salarial, le envió una señal a la Casa Rosada -y a Olivos-: quiere más juego político para la CGT para «defender y apoyar» al gobierno.
«Queremos más participación política» porque «los trabajadores estamos preparados para ocupar cualquier cargo», dijo, sin grises, el camionero. Hay una traducción: Moyano volvió, como hace cada tanto, a postular a Héctor Recalde como ministro de Trabajo.
La maniobra se basa sobre un argumento puntual: el jefe de la CGT advierte que la crisis podría profundizar su efecto sobre la economía argentina y, frente a eso, considera « estratégico» que un referente sindical esté en una butaca clave como es la cartera de Trabajo.
Todo se explica: si comienza a resentirse la actividad económica,eso repercutirá sobre la generación de empleo y la CGT quiere un operador propio para defender «los derechos e intereses de los trabajadores», como dijo ayer el líder camionero.
Hoy diputado, Recalde es el ideólogo de los movimientos de Moyano desde que Juan Manuel «Bocha» Palacios, jaqueadopor una incómoda relevacióncatastral, tuvo que dejar su gremio, UTA, luego la CGT, y se recluyó en su quinta de La Plata: un retiro familiar.
Palacios fue el cerebro que diseñó la táctica que terminó, en 2004, con Moyano como jefe de una CGT única. El apartamiento de «El Bocha» derivó en la fractura de la central-obrera. El dirigente intervino,además, para moderar el inicial anticristinismo del camionero.
Se le atribuye a Palacios una frase brutal sobre el entorno que desde hace un tiempo escolta a Moyano. «Si se les cae una idea, te la devuelven» lo invocan a quien armó a principios de los 90, junto al camionero,el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA).
En realidad, Recalde es el perpetuo postulante del moyanismo para reemplazar a Carlos Tomada y, antes y ahora, desde Casa Rosada se difunde la certeza de que «es imposible» que se le dé ese ministerio a los gremios. Moyano los obligará igual a decirle que no.
Detalle: esa jugada es, por ahora, sólo del camionero y no formó parte de la discusión de ayer en el consejo directivo.
Canje
El canje que consiste en adormecer el reclamo por el plus salarial a cambio de mayor «participación política» puede tener otra expresión: el reparto de cargos en el PJ bonaerense y, en las legislativas de 2009, la presencia sindical en las listas del FpV.
Dato riguroso: en el consejo del PJ nacional, Moyano le pidió a Néstor Kirchner nueve lugares para los gremios. El patagónico le concedió tres: lo puso como vicesegundo, detrás de Daniel Scioli, y agregó a Antonio Caló (UOM) y a Gerardo Martínez (UOCRA).
Ayer, en la CGT, además de Moyano, Martínez y Daer estuvieron Juan Belén (UOM), Armando Cavalieri ( Comercio), José Pedraza (Unión Ferroviaria), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Andrés Rodríguez (UPCN), entre otros
Fuente: Ambito Financiero
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