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Se postergó por quinta vez consecutiva la baja de cinco puntos en las retenciones al cuero que deberían haberse efectivizado en 1994. Paciencia: ahora habrá que esperar hasta 2011.

El 31 de diciembre pasado, cuando todos se preparaban para festejar el inicio de un nuevo año, algunas personas comenzaron a experimentar acidez estomacal bien temprano por la mañana sin siquiera haber probado bocado.

Sucede que ese día apareció en el Boletín Oficial una resolución (conjunta 39/08 y 41/08 del Ministerio de la Producción y de Economía) por medio de la cual se extendieron hasta el 31 de diciembre de 2011 los derechos de exportación aplicados sobre cueros bovinos frescos, salados, piquelados y wet blue.

Efectivamente, mediante tal resolución, otro gobierno nacional postergó por quinta vez consecutiva la baja de cinco puntos en las retenciones al cuero que deberían haberse efectivizado en 1994 (cuando por entonces se determinó que se bajarían de un 15% a un 10%). Si embargo, eso jamás sucedió.

Los representantes de la industria frigorífica vienen reclamando hace décadas que se eliminen las retenciones aplicadas a los cueros frescos y semielaborados porque esto hace inviable la exportación de tales productos y genera una suerte de mercado cautivo para las curtiembres locales.

Los derechos de exportación vigentes sobre el cuero rigen desde la década del ’70. Por entonces, se aplicaron con el objetivo de promover el desarrollo de la industria curtidora. Sin embargo, por alguna misteriosa razón, en algún momento el régimen de promoción transitorio pasó a ser un subsidio encubierto permanente (que todos los años transfieren ganaderos y frigoríficos a las curtiembres).

“Según los considerandos del gobierno, la medida busca generar más valor agregado en la industria nacional, pero en el país se procesa apenas un 15% del cuero producido”, dijo hoy a Infocampo Germán Manzano, vicepresidente de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica).

“Nosotros queríamos una cuotificación para poder exportar (sin retenciones) parte del excedente local”, agregó Manzano. Pero no tuvieron una respuesta favorable por parte de los representantes del gobierno nacional.

En los primeros once meses de 2008 se exportaron 84.041 toneladas de cueros versus 88.673 toneladas en el mismo período de 2007, según los últimos datos publicados por el Senasa.

La mayor parte de los envíos realizados en enero-noviembre de 2008 (53.992 toneladas, equivalentes a un 64% del total) se destinaron a China y Hong Kong; ambas nacionales compran cueros semielaborados para luego transformarlos en sus propios territorios (elaboran fundamentalmente zapatos y calzado deportivo).

Si bien la retención nominal sobre los cueros frescos y semielaborados es del 15%, el derecho de exportación efectivo es mucho mayor, porque la protección está conformada en un 5% por un derecho específico que se aplica sobre el valor FOB + un 10% de un derecho general que se aplica sobre el valor CIF del cuero estadounidense (base de cálculo para el Wet Blue: pieza de cuero del novillo Butt Branded Chicago + 8% de flete + 16 dólares por pieza en concepto de gastos de procesamiento).

En tanto, Raúl Isa, representante del Sindicato de Trabajadores del Cuero (SOC), dijo hoy que en los últimos meses la industria curtidora despidió a unos 1700 trabajadores del sector.

“Estamos gestionando ante el Ministerio de Trabajo alguna solución, pero sabemos que esto no se resuelve con subsidios; debería haber más que baja o subas de retenciones, alguna medida a largo plazo que tienda a generar mejores expectativas, que a su vez nos permitan conservar y aumentar las fuentes laborales”, sostuvo Isa a Infocampo.

Las principales empresas del sector son Sadesa, Toredo, Fonseca, Arlei Leather Group y Curtarsa.

Fuente: Infocampo

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El aumento de la valuación fiscal de los campos de más de 10.000 hectáreas, decretado por la provincia para el pago de la 5º y última cuota del Impuesto Inmobiliario Rural, generó una rápida y airada reacción de la Sociedad Rural del Chaco.

El presidente de esta entidad, Enrique Santos, no descartó ayer que el año que viene el aumento se generalice a los campos de todas las extensiones.
“Muchos se alegraron, pero yo quisiera saber qué va a pasar con la primera cuota del año que viene, si estamos terminando el año de esta manera”, se quejó ayer Enrique Santos, presidente de la Sociedad Rural del Chaco, en declaraciones al programa Marca Chaco de AM 740 Radio Chaco.
“La gente no puede pagar realmente, no puede pagar”, anotó para señalar el caso de explotaciones de Charadai donde murió por la sequía el 30% de la hacienda, pero debe afrontar este viernes una cuota de $28.000.
“Creo que es una barbaridad. Alguna vez el gobernador nos prometió que estas cosas iban a ser consensuadas, pensamos que el impuesto inmobiliario ha quedado atrasado en el tiempo, es cierto que había que recuperarlo, pero había que hacerlo en los años buenos”, anotó que sumada a la sequía, los precios bajos de la producción.
Santos se quejó de que el aumento de la base imponible mediante la revaluación del valor fiscal, impactará también en los impuestos que la producción debe rendir al fisco nacional mediante la AFIP.
También cuestionó la zonificación establecida por el gobierno para medir la rentabilidad y consecuentemente el valor de las propiedades rurales y también la complejidad de las Resoluciones del Ministerio de Economía, que anotó “hay que ser astronauta y economista” para entender.
“No puedo dar con el ministro y no tenemos con quién hablar del tema”, se quejó el ruralista anotando gestiones iniciadas desde el mismo lunes pasado.
Sumó además la queja por la valuación fiscal de $850 por cada ternero, que anotó no refleja el precio real del mercado de hacienda, donde las consignatarias no pagan más de 1,9 por kilo y un ternero no completa así los $500 de valor.
“Cómo es posible que ni siquiera se pregunte cuánto se está pagando y que se ponga una base imponible de este valor para que el que saca un ternero de la provincia, tenga que pagar un impuesto mayor del precio del producto”, anotó.

Fuente: Diario Norte

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Es importante entrar en esta estación con las raíces bien desarrolladas y activas, y tener buena cantidad de hojas en las plantas

El verano en la región pampeana se caracteriza por la elevada temperatura y un marcado déficit hídrico. Esto hace que el volumen de forraje producido sea menor que en la primavera, y que pueda, además, producirse la muerte de plantas.

Es conveniente, entonces, tener en cuenta una serie de pautas de manejo, para impedir la pérdida de las pasturas implantadas.

En el verano es importante que las plantas permanezcan con buena cantidad de hojas, ya que esto les permite una mejor extracción del agua del suelo. Resulta conveniente entrar en esta estación con los sistemas radiculares bien desarrollados y activos, para lo cual resulta fundamental el buen manejo del pasto en la primavera precedente. Además, cuanto mayor sea la cantidad de follaje que presenten, las forrajeras podrán hacer un mejor uso de la energía solar y, además, menor será la temperatura a nivel del suelo.

Esto es muy importante, porque un excesivo calentamiento del suelo puede afectar no sólo a las yemas axilares basales responsables de los nuevos macollos en las gramíneas, sino también a las raíces y estolones del trébol blanco, por ejemplo.

Si bien hay plantas que no crecen en el verano, sobre todo las de ciclo otoño-invierno-primaveral, éstas siguen acumulando reservas que resultan esenciales para cubrir los gastos excesivos de energía que provocan las altas temperaturas, debido principalmente a un proceso de respiración acelerado.

Algunas especies invernales, como el falaris, pasan el período estival en estado de latencia; otras, como la festuca y el trébol blanco, permanecen verdes y pueden producir algo de forraje, siempre que dispongan de un buen suministro de agua. Pero ante situaciones adversas (condiciones ambientales extremadamente cálidas combinadas con sequía) es conveniente no pastorearlas, para asegurar su supervivencia.

A fin de evitar pérdidas importantes de agua por transpiración durante el verano, hay quien recomienda la realización de pastoreos intensos en esta época del año. Este tratamiento equivale a arar la pastura y muy probablemente es uno de los manejos más nefastos que puedan aplicarse. Los pastoreos en verano deben ser efectuados en forma extremadamente controlada.

Una planta con pocas hojas no absorbe agua, no se nutre; no aprovecha la luz solar y, por consiguiente, no asimila nutrientes.

Por el contrario, tiene gastos elevados por transpiración y respiración. Este balance da como resultado un gran debilitamiento de la pastura y muy probablemente se pone en juego su supervivencia.

Asimismo, una buena cobertura del suelo detiene en gran parte el avance del gramón, uno de los mayores enemigos de las pasturas, que por sus características invasoras ocupa áreas desnudas de suelo.

Cuando ocurre un período de estrés hídrico importante, se observa que el trébol blanco y las gramíneas disminuyen su cobertura (la alfalfa también, aunque en menor proporción) y con la primera lluvia suele haber una explosión de malezas primavera-estivales de todo tipo (cuaresma, cardos, rama negra, chinchilla, etcétera), que se desarrollan en los espacios de suelo descubierto.

Ante esta situación, una detección precoz y la oportuna aplicación de herbicidas resultan una medida de alta rentabilidad, no dañando la perennidad de las pasturas tanto como un corte de limpieza, hecho con desmalezadora.

Suplementación La productividad de las especies de crecimiento estival (alfalfa, lotus, trébol rojo, pasto miel, etcétera), a pesar de encontrarse en plena actividad depende fundamentalmente de la profundidad del suelo y de sus reservas de agua.

Como en esta época es normal que haya algún déficit de humedad en el suelo, es esperable que el desarrollo del pasto disminuya luego de la primavera, y por ello, si se está pastoreando y los requerimientos del ganado superan al crecimiento del pasto, será necesario realizar alguna suplementación.

Otra razón por la que conviene suplementar ante un déficit de pasto en el verano radica en que de esta manera se puede dejar un remanente de forraje de al menos 4/5 cm con el fin de sombrear más al suelo y moderar el efecto de las altas temperaturas.

Por Oscar Ferrari
LA NACION

Fuente: La Nación
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Las gramíneas que exigen mayor calidad de suelo, como falaris bulbosa y cebadilla criolla, son las más perjudicadas. Crece el consumo de raigrás anual. El desplazamiento ganadero cambia el mapa de varias especies.

En Argentina, la ganadería pastoril se encuentra inmersa en un proceso de transición, caracterizado por su relocalización e intensificación. Este desplazamiento se refleja en el orden relativo de importancia de las especies forrajeras templadas y la composición botánica de las pasturas.

El proceso de relocalización ganadera presenta dos aristas. En diálogo con Infocampo, el Ing. Agr. Oscar Bertín, de Inta Pergamino, explicó que la hacienda de invernada y cría en suelos en la región pampeana se está ubicando en superficies de menor aptitud: “Estos suelos suelen presentar drenaje interno pobre y están sujetos a frecuentes anegamientos, o con erosión laminar y en surcos, con alcalinidad moderada a severa”, señaló.

La contracara de esta reubicación es la mayor localización de bovinos en regiones extrapampeanas. Según un informe elaborado por Daniel Rearte, de Inta Balcarce, desde el año 1994, el stock ganadero de esta zona disminuyó en un 10%, y el NOA, NEA y la región semiárida aumentaron su participación en el stock nacional de un 37,1% a un 45%.

Bertín explicó que en este período, en la región pampeana cambió el orden relativo de importancia de especies forrajeras templadas, además de la composición botánica de las pasturas: “Se desarrolló un proceso de simplificación de las mezclas, a pasturas monolíticas o de pocas especies”, afirmó.

En este contexto, la alfalfa sigue siendo la principal leguminosa, sobre todo en sistemas lecheros. Bertín destacó que gramíneas más exigentes en calidad de suelo, como falaris bulbosa y cebadilla criolla, fueron las especies más perjudicadas por este desplazamiento de la ganadería pastoril.

“Desde el año 98/99, la demanda de falaris disminuyó desde 150.000 kg de semilla fiscalizada, a unos pocos kilos en la actualidad”, manifestó. Como contrapartida, otras especies cobraron mayor protagonismo en el comercio de semilla fiscalizada, como el caso de agropiro alargado y lotus tenuis. Según un trabajo elaborado por Inta Pergamino, en el período 2002-2007, el consumo de semillas de raigrás anual creció de 2 a 6 millones de toneladas.

El informe destaca que en el mismo período el consumo estimado de semillas de especies templadas para suelos bajos, como agropiro alargado y lotus tenuis, entre otras, aumentó de 3 a 6 millones de toneladas.

En esta relocalización ganadera, es fundamental el manejo, en la zona de la pampa húmeda, de opciones de forrajes y pasturas. El Ing. Agr. Juan Bologna, de la firma Barenbrug-Palaversich, explicó que en el caso de suelos con alto riesgo de inundación por ascenso de napas freáticas, es recomendable la combinación de festuca, agropiro y lotus tenuis. Por otra parte, en suelos con presencia de tosca subsuperficial, es aconsejable el uso de base festuca con trébol rojo o cebadilla.

En cuanto al desplazamiento de la ganadería hacia zonas áridas, el profesional explicó que las especies que mejor se adaptan son la alfalfa o la festuca tipo mediterráneo.

Fuente: Infocampo

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La rentabilidad agropecuaria en un mar de especulaciones y de cambio climático

(Especial de NA por Matilde Fierro) — La búsqueda de rentabilidad agropecuaria desvela a la actividad agrícola argentina, zarandeada en un mar volátil cada vez más denso de cambio climático, al compás de los precios de los commodities que bajan y suben, y sumergida en la crisis financiera mundial.

Algunos de los datos en este ciclo de negocios agropecuarios son muy desalentadores, signados por la necesidad de supervivencia a toda costa.
Por ejemplo, para obtener un margen bruto por hectárea de mil pesos se requiere obtener en soja de primera implantación un 40 por ciento más de rindes, y para el trigo hay que producir unas 4,6 toneladas de grano por hectárea, pero el estado climático y la nula tecnología transforman esos índices en una utopía para el 80 por ciento de los productores.
A medida que la campaña 2008-2009 sigue su curso, las perspectivas decaen porque los márgenes agropecuarios se achican y las áreas sembradas también.
El trigo descendió un 42 por ciento en superficie implantada:
el sol quemó buena parte de los cultivos en los últimos días y perjudicó los potenciales rindes. Con soja fueron sembradas unas 700 mil hectáreas.
Los deseos de que la recesión no golpee a la agricultura argentina se hundieron porque ésta navega diariamente, entre especulaciones y precios de pizarra, con una muy limitada cantidad operaciones granarias.
Se estima que la rentabilidad de la soja bajó en seis meses casi un 25 por ciento, mientras que las del girasol, maíz y trigo, en promedio, cayeron un 50 por ciento, porque subieron los costos de los insumos que necesitan.
Según datos de la Fundación Mediterránea, el problema es que en noviembre el descenso continúa y amenaza perforar el promedio del año pasado.
Las materias primas (commodities) representan el 40,5 por ciento de las exportaciones y el año pasado se vendieron al exterior 55.782 millones de dólares, con un precio de la soja a 384 dólares, la tonelada. Este año, el país iba a crecer, pero no superará esos mismos números.
La crisis financiera y la huída de los fondos de inversión hacia terrenos más seguros como el oro y el diamante dejó los surcos financieros vacíos.
A pesar de que es deseable la rotación en los campos y la diversificación de cultivos, el proceso en marcha es concentrador.
En este sentido, hay una fuerte tendencia a adquirir lotes destinados a la ganadería en la zona árida y semiárida donde crecen stocks ganaderos. En San Luis, los valores oscilan entre 1.000 y 4.000 dólares la hectárea.
La lechería y la ganadería agobiadas por índices negativos atraviesan una etapa de liquidación de vientres y de excedentes de stocks de leche y quesería.
El problema actual para los productores agropecuarios es salvar lo que se pueda en una incierta campaña agrícola, que para algunos analistas ya está perdida de antemano por la rentabilidad negativa y por la escasez de precipitaciones en el ciclo agrícola.

Fuente: Diario Norte

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Es la quinta muestra institucional del organismo en el país, y la primera en Cuyo. Se mostrará tecnología desarrollada en función de las principales cadenas productivas de la región.

A poco menos de dos semanas de la apertura, INTA Expone Cuyo 2008 promete ser la muestra agropecuaria abierta al público más importante en la región.

Los días 28, 29 y30 de noviembre, el predio de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza -ubicada en Acceso Sur y Aráoz, en Luján de Cuyo- será sede de la megamuestra en la que el organismo nacional exhibirá la tecnología que desarrolla en las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis.

El objetivo de la exposición es dar a conocer a productores, profesionales, estudiantes y público en general las actividades de investigación, transferencia de tecnología y servicios estratégicos contenidos en un centenar y medio de proyectos desarrollados por el INTA en función de las necesidades del sector agropecuario regional.

Las actividades -que, según estiman los organizadores, podría concitar el interés de unas 60.000 personas- se cumplirán en un espacio de 15 hectáreas, repartidas entre cinco Senderos Productivos que representan las principales cadenas agroalimentarias de la región: Vitivinicultura, Olivicultura, Fruticultura, Horticultura y Ganadería; y cinco Áreas Estratégicas: Extensión y Desarrollo Rural, Recursos Naturales y Gestión Ambiental, Innovación a Futuro, Alianzas Estratégicas y Calidad Institucional.

Habrá demostraciones dinámicas en las que se podrán apreciar técnicas de siembra, cosecha y postcosecha; manejo de animales; funcionamiento de maquinarias y equipamiento, entre otras.

Asimismo, los visitantes podrán contactarse en forma directa con investigadores, extensionistas y técnicos; presenciar conferencias, acceder a publicaciones del INTA y participar en degustaciones.

Sendero Vitivinícola

Este espacio permitirá conocer métodos de riego del viñedo, plantaciones jóvenes y adultas y distintas formas de conducción de la planta, así como prácticas para conservar o mejorar el potencial productivo de los diversos suelos de la región.

El abordaje de problemas sanitarios; la obtención de variedades de uva para diferentes destinos o las prácticas desarrolladas para mejorar la calidad del fruto o preservarlo, son algunos de los tópicos puntualmente contenidos en este espacio de la muestra.

Incluirá, asimismo, técnicas de empaque y conservación de uva de mesa y tecnologías del INTA para la elaboración del vino -se verán fermentaciones en directo-

Sendero Frutícola

Se mostrará aquí la producción primaria y la fase industrial de un sector con más de un siglo de tradición. Este sendero propone mostrar las diferentes etapas para la producción de calidad de estas especies, desde el vivero hasta el tratamiento postcosecha (incluyendo la exhibición de un prototipo de hidrocooler).

Los resultados de las investigaciones efectuadas por el INTA en esta cadena productiva se podrán apreciar en un recorrido en torno a lo que se ha denominado la Plaza de la Fruta.

Podrán verse también aspectos sanitarios y de conducción en montes frutales.

Sendero Olivícola

Aquí se describirá el proceso productivo del aceite de oliva, ligado a los aportes que brinda el INTA al sector. Para conocer esta cadena productiva, se ingresará por un portal de olivos adultos que dará paso al camino varietal.

Al transitarlo se verán explicados los aspectos de propagación, marco de plantación y uso eficiente del agua en las principales variedades cultivadas en la región. Habrá ejemplos sobre manejo de poda, sanitario y de cosecha, así como de la tecnología relacionada al empleo del recurso hídrico. Además, se expondrá tecnología para elaboración y análisis de aceite de oliva y se degustará el producto.

Sendero Ganadero

Al ingresar al Sendero Ganadero, ejemplares de especies vegetales típicas de la zona árida y semiárida servirán de presentación.

Luego se podrá transitar entre corrales donde se exhibirán ejemplares bovinos, caprinos y ovinos (las especies animales más trabajadas en la región) junto con el material vegetal mejorado e introducido para elevar la calidad de la alimentación de los rodeos.

Una segunda sección mostrará la actividad ganadera en el área irrigada, con un sector de producción bajo regadío; y producciones alternativas como leche de cabra y oveja, para la elaboración de quesos. Aquí podrá presenciar el ordeñe de ovejas. También habrá animales en engorde, bajo sistemas de suplementación. La tercera sección, destinada al sector bovino, exhibirá las pasturas que se pueden implantar en la zona árida y semiárida.

Sendero Hortícola

Este espacio podrá recorrerse en tres bloques. Uno contendrá una colección de especies silvestres, base de programas de mejoramiento genético, en cuyo bloque habrá un Laboratorio de Biología Molecular en funcionamiento, donde se mostrarán distintas técnicas en forma dinámica.

El recorrido continúa con la exposición de tecnologías en ingeniería de cultivos, producción, postcosecha y mecanización, así como el compromiso institucional con la sostenibilidad ambiental, a través del Proyecto Tierra Sana. El tercer sector recreará un laboratorio de semillas y su procesado, donde el público podrá degustar productos hortícolas.

Cinco áreas estratégicas
Recursos Naturales y Gestión Ambiental; Extensión y Desarrollo Rural; Innovación a Futuro; Alianzas Estratégicas y Calidad Institucional, son áreas consideradas estratégicas por el INTA para llevar a cabo sus actividades.

En la primera de ellas, el público será situado en un ámbito de secano, con dos escenarios posibles: uno sin intervención de tecnologías de manejo sustentables, que conduce a la desertificación. El otro, que reproduce una clausura para revalorizar floras nativas en extinción y especies seleccionadas por su resistencia a estrés hídrico y salino.

En Extensión y Desarrollo Rural, se planteará un recorrido a partir del trabajo de las Agencias de Extensión Rural. Se darán a conocer las actividades que desarrolla el INTA en los distintos oasis junto a productores, empresas e instituciones, a través del Proyecto Regional de Desarrollo de los Territorios y del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable y sus programas de intervención: Pro-Huerta, Cambio Rural, Minifundio y Profam. Además, como particularidad de la Región habrá espacios específicos para la Agroindustria, la Apicultura y la Extensión Vitivinícola.

Habrá una huerta orgánica demostrativa infantil, con animales de granja, actividades y espectáculos educativos. Acá se conocerán los ganadores del concurso de espantapájaros para la huerta, convocado para las escuelas de la Región, y se entregarán distinciones a los ganadores del certamen literario INTA te Cuenta.

Habrá tres espacios más para visitar, que son considerados por el INTA como Áreas Estratégicas de su trabajo. Se trata de la Innovación a Futuro, Calidad Institucional y Alianzas Estratégicas, es decir los socios tecnológicos del INTA en la región: empresas, universidades, municipios, cámaras del sector, agrupaciones de productores y otros.

Fuente: Los Andes

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Las fábricas pagaron $ 750 por tonelada en San Martín, 10 pesos más que anteayer

Los precios de la soja cerraron ayer con mejoras en el mercado disponible local, tras copiar la tendencia que favoreció a la oleaginosa en la Bolsa de Chicago. El maíz, en tanto, se negoció con saldo negativo en ambas plazas granarias.

Por tonelada de soja las fábricas pagaron $ 750 en San Martín, $ 10 más que anteayer. La mejora resultó de $ 30 en las terminales de General Lagos, Villa Gobernador Gálvez, Timbúes, Ricardone, San Lorenzo y San Jerónimo, dado que los interesados ofrecieron $ 740 por tonelada. La Bolsa de Comercio de Rosario indicó que durante la rueda se relevaron operaciones por 10.000 toneladas de soja.

Los exportadores pagaron $ 720 por tonelada de soja en los puertos de Bahía Blanca y Necochea, $ 10 más que en la rueda anterior. La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) calculó el valor FAS teórico de la oleaginosa en 742 pesos por tonelada. El organismo recordó que este valor se debe tener en cuenta para las operaciones del día posterior a su publicación.

En el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) la posición noviembre de la soja subió US$ 1 y cerró con un ajuste de US$ 230,50 por tonelada, mientras que el contrato mayo retrocedió US$ 0,50 y terminó la jornada con un ajuste de 221 dólares.

Las pizarras de la Bolsa de Chicago mostraron subas de US$ 4,50 y 5,51 sobre las posiciones noviembre y enero de la soja, cuyos ajustes resultaron de US$ 335,01 y 338,41 por tonelada.

Pasado mañana el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés) difundirá su informe mensual sobre oferta y demanda de granos en el nivel mundial. Respecto de la soja estadounidense, los operadores privados calcularon la cosecha en 79,36 millones de toneladas, por debajo de los 79,96 millones estimados por el USDA en su reporte “corrector” del 28 del mes pasado.

En el nivel local, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que las lluvias de la primera quincena de octubre movilizaron las siembras en casi todas las zonas sojeras del país. Durante la segunda quincena las precipitaciones fueron más moderadas y sólo alcanzaron montos significativos en el centro oeste del país, aunque no repusieron totalmente las necesidades de los suelos. “En los primeros días del presente mes no hubo aportes significativos de humedad y las coberturas comenzaron a detenerse. De todos modos, se llevan sembrados 5,46 millones de hectáreas en todo el país, el 30% de las 18.200.000 hectáreas tentativamente proyectadas para la actual campaña”, señaló la entidad.

Maíz y trigo

Los exportadores pagaron ayer $ 310 por tonelada de maíz en San Martín, $ 5 menos que anteayer. Por negocios a fijar se ofrecieron en Punta Alvear $ 290, sin cambios. La Sagpya calculó el FAS teórico del cereal en $ 367 por tonelada.

En el Matba las posiciones diciembre y abril del maíz retrocedieron US$ 1,50 y terminaron la jornada con ajustes de US$ 103,50 y 113,50 por tonelada.

Los contratos diciembre y marzo del maíz en Chicago perdieron US$ 0,98 y 0,79, mientras que sus ajustes resultaron de US$ 147,83 y 154,91 por tonelada. Previo el reporte de USDA de pasado mañana, los operadores privados estimaron la cosecha de maíz estadounidense en 306,49 millones de toneladas, por encima de los 305,65 millones calculados por el organismo el 28 del mes pasado.

En el nivel local, la Bolsa de Cereales informó que la implantación de maíz avanzó al 70% de la superficie prevista (2,7 millones de hectáreas). Sólo resta por cubrir un mínimo porcentaje de hectáreas de siembras tempranas hacia el sur bonaerense. La mayor parte del 30% restante se implantaría durante el mes próximo.

Respecto del trigo, los exportadores pagaron ayer $ 535 por tonelada en Necochea, $ 5 más que anteayer. En Bahía Blanca y Ramallo el cereal se mantuvo estable, en $ 420, mientras que en Timbúes y San Martín se cotizó a $ 425, con bajas de 15 y 5 pesos, respectivamente. Según la Sagpya el FAS teórico del grano fino resultó de 436 pesos.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que los molinos pagaron entre $ 430 y $ 515 por tonelada, según calidad y procedencia.

El trigo de la nueva cosecha se negoció a 125 dólares por tonelada en las terminales de San Martín y Bahía Blanca. En el Matba la posición enero subió US$ 0,70 y cerró con un ajuste de US$ 132, en tanto que el contrato marzo bajó US$ 0,20 y quedó con un ajuste de US$ 139,50 por tonelada.

La posición diciembre del trigo en Chicago bajó US$ 0,55 y finalizó la rueda con un ajuste de US$ 191,44, mientras que en Kansas subió US$ 1,84 y cerró con un ajuste de 208,71 dólares.

Fuente: La Nación

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FORMOSA.- El plan de desarrollo ganadero generó, en tres años, una evolución del stock provincial del 24 por ciento. Se pasó de las 1.600.000 cabezas de 2005, a más de 2 millones actualmente.

El auge de la ganadería en esta provincia generó interrogantes entre quienes observan la evolución que ha alcanzado en los últimos años. Los efectos de la puesta en marcha de una política para resolver positivamente los problemas de producción y el avance hacia metas de comercialización permiten a los ganaderos fijar su mirada en el mercado mundial. En ese sentido, el ministro de la Producción, Luis Basterra, explicó las razones de esta realidad pecuaria: “Hay una alianza natural entre el sector público y el privado con el apoyo de organismos que aportan conocimientos para que se afirme el mejoramiento cualitativo de las carnes”. Y agregó: “Hay un concepto de inclusión del Estado para que en esta fluida convergencia de grandes ganaderos participen los medianos y los pequeños productores”.

Basterra admitió que no son pocos los que le preguntan cómo y cuándo comenzó a producirse esta transformación, para opinar que, paradójicamente, todo comenzó a plantearse cuando desde las esferas nacionales se decidió la aplicación del rifle sanitario en Clorinda, ante un supuesto foco de aftosa que ingresó al país desde Paraguay. Basterra opinó que fue equivocada la estrategia de declarar al país libre de aftosa sin vacunación y sin las prevenciones correctas. Para él, Formosa y otras provincias del Norte resultaron el “chivo expiatorio”, en términos políticos.

“Formosa ofrece espacios suficientes donde pueden convivir todos los sistemas productivos y aprovechar las bondades de una naturaleza exuberante que ofrece sus potencialidades para emprender proyectos de aprovechamiento sustentable y decididamente rentables”, sostuvo Basterra.

La ganadería formoseña, según el ministro, “tomó el problema de la aftosa con tanta seriedad que convirtió esa circunstancia adversa en un elemento aglutinador”. Se sumaron a la causa los consejos profesionales de veterinarios e ingenieros agrónomos; los productores a través de sus entidades, particularmente ChaFor y las sociedades rurales; los funcionarios locales de los organismos nacionales como Senasa, y el compromiso del gobierno provincial a través de la Comisión Provincial de Sanidad Animal.

“El objetivo de todos era mostrar que en Formosa se hacen las cosas de manera ordenada y que hay suficientes garantías de seguridad con respecto a la producción”, precisó Basterra.

Luego del impacto del “sambenito de la aftosa”, se fueron limando todas las diferencias entre los actores de la cadena productiva a través de la definición de un objetivo común: lograr un estatus sanitario que no tuviese restricciones para el desarrollo de la ganadería en la provincia.

Por Justo L. Urbieta

Fuente: La Nación

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Sus eslabones están paralizados, a raíz de la crisis mundial y la intervención oficial.

Alejandro Rollán
De nuestra Redacción
arollan@lavozdelinterior.com.ar
En el país de las vacas, la producción de carne dejó de ser negocio. Al desaliento que provocó en los últimos 30 meses la batería de intervenciones del Gobierno sobre la cadena de ganados y carnes, que comenzó en marzo de 2006 con la suspensión temporaria de las exportaciones y siguió hasta la actualidad con controles de precios y la regulación del comercio exterior, se le sumó en los últimos 30 días la retracción generada por la crisis internacional. La combinación ha llevado prácticamente a cero el volumen de ventas al exterior de carne vacuna y ha generado una sobreoferta sobre la demanda interna.

Es como si cada uno de los eslabones que integran la cadena estuvieran sujetados por la Doble Nelson, denominación con la que se conoce en la lucha libre a la toma en la que el rival sujeta al contendiente por la espalda, pasa sus brazos por debajo de las axilas del adversario y afirma sus manos arriba de la nuca, lo que les provoca un estado de inmovilización. Otro golpe que deja tambaleando a los ganaderos y a la industria frigorífica.

Eslabones con problemas. En el extremo inicial de la cadena, los criadores siguen soportando las peores consecuencias con una actividad que muestra números en rojo. Hoy producir un ternero en el país tiene un costo de 3,7 pesos por kilo y el precio de venta apenas supera los 3,5 pesos el kilo, muy similar al valor que exhibían en 2005, según admiten desde la Asociación Argentina de Consorcios Rurales de Experimentación Agrícola (Aacrea). Un indicio claro de que la matriz productiva de la ganadería está comprometida.

“El desaliento de los criadores no quedará sólo en sus campos sino que su efecto se trasladará a toda la cadena, al disminuir la oferta de animales para engordar y, en definitiva, la disponibilidad futura de carne para el consumidor”, advierten desde la entidad de productores.

Invernadores. En el eslabón inmediato, los invernadores muestran también un escenario de alta inestabilidad. Muchos admiten haber comprado terneros a valores próximos a los cuatro pesos por kilo y ahora tienen que venderlos como novillos gordos a 3,10 pesos, después de haberle agregado a cada uno 120 kilos de carne durante tres meses.

La coyuntura es un poco más aliviada para los engordadores a corral (feedloteros) que cobran la compensación. “El mes pasado, el valor pagado por animal fue de entre 43 y 46 pesos, de acuerdo con el peso final”, indicó un productor ganadero de la zona de Marull.

Con una ganancia de peso diaria de alrededor de 1,10 kilo, la compensación durante octubre fue de alrededor de 1,40 peso por cada kilo diario de carne ganado por los novillos.

El reembolso es por el suministro de seis kilos de maíz y tres de soja por animal y por día. En el caso del cereal equivale a la diferencia entre el precio de abastecimiento fijado por Agricultura en 0,293 peso por kilo y el valor FAS teórico que durante el mes pasado promedió 0,380 peso por kilo. En el caso de la oleaginosa, el aporte surge de la diferencia entre el valor oficial de abastecimiento, fijado en 0,462 peso por kilo, y el FAS teórico que en octubre promedió 0,766 peso por kilo.

En marzo, el escenario era diferente. Las compensaciones eran mayores, a partir del alto precio que tenían los granos, y la demanda por parte de los frigoríficos estaba más activa.

Durante ese mes, algunos feedlots llegaron a cobrar muy por encima de los dos pesos por animal por día.

“Hoy se está reponiendo menos hacienda en los corrales; si bien cayó el precio de la invernada también lo hizo el valor del gordo lo que ajusta los números. Además, hoy hay una sobreoferta para el consumo interno”, admitió el productor.

Frigoríficos. Está sintiendo sobre sus espaldas la paralización de las exportaciones, a raíz de la crisis financiera internacional, y el cambio en la metodología comercial que significa el cierre del mercado del cuero, el principal recupero de la faena.

“El hecho de que no haya negocios de exportación, debido a que los importadores no están comprando, está complicando el mercado interno por un sobre stock de carne”, alertó Daniel Urcía, director ejecutivo de la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (Afic). En este escenario, los costos de la industria se han disparados. En enero, el cuero de un novillo, que pesa 35 kilos, tenía un precio de 125 pesos, a razón de 3,60 pesos por kilo. Sólo el valor de ese subproducto permitía compensar el costo de la faena de un animal que ronda los 100 pesos por cabeza, además de generar un ingreso extra para el matarife. Hoy, ante la decisión de las curtiembres de no recibir más piezas para procesar, el cuero no tiene valor de cambio. Por lo tanto el costo de la faena debe ser afrontado por el cliente, según sostienen desde la industria.

Desde la industria se asegura que el mayor costo no tendría que reflejarse en un aumento en el precio de la carne en la góndola. “Hay un colchón de margen en la punta final de la cadena, pero los que van a sentir el impacto de los costos son la industria y los productores”, admiten desde los frigoríficos.

La reducción de márgenes en el extremo minorista se va a producir por incremento en los costos y no por baja en los precios. En lo que va del año, el control de precios impuestos por el Gobierno ha funcionado a medias.

Mientras los valores de la hacienda en Liniers se muestran contenidos y con tendencia bajista, los cortes en góndola se han movido al ritmo de la inflación. La lupa oficial sobre la operatoria en el mercado porteño de referencia hizo que durante los primeros 10 meses del año el valor del kilo de novillo vivo muestre una caída del siete por ciento, aunque en las ferias y remates del interior la caída en las cotizaciones de la invernada y de la hacienda para consumo ronda 25 por ciento.

Mientras tanto, en el mostrador, la vigilancia no es tan eficiente. Un bolsón integrado por tres cortes (un kilo de nalga, carne molida y costeleta) muestra entre enero y octubre un aumento de precio promedio de 22 por ciento, de acuerdo con un relevamiento realizado por La Voz del Interior en cuatro supermercados de la ciudad de Córdoba.

Los ajustados números que exhibe la industria frigorífica hicieron que octubre fuera un mes para el olvido. En Córdoba, la mayoría de los establecimientos cerraron con pérdidas, debido a la virulencia de la crisis, se informó desde el sector.

La paralización que muestran las exportaciones, a partir de la decisión de los compradores de suspender los pedidos, ha impacto fuertemente en los precios.

La suspensión no sólo afecta a la cadena nacional; también deja su marca en los países de la región los que, ante la menor presencia de la carne argentina en el mundo, se han convertido en los últimos años en competidores y proveedores de cortes vacunos. En Uruguay, por ejemplo, los novillos gordos tuvieron durante la tercera semana de octubre un valor de referencia al gancho de entre 2,30 y 2,35 dólares, mientras que las vacas gordas buenas cotizaron entre 2,00 y 2,05 dólares, según datos de la consultora uruguaya Blasina & Tardáguila. Mientras tanto, en Argentina el valor del novillo fue de 1,82 a 1,88 dólares por kilo (entre 5,80 y 6 pesos) al gancho, valores que continúan en descenso.

En el corto plazo, no se esperan grandes cambios en el segmento de los precios. Los pronósticos que hablan de una retracción en el consumo tendrían que contribuir a una baja en los valores en góndola.

Fuente: La Voz del Interior

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Los productores lecheros adoptan distintos sistemas intensivos en respuesta al avance de la agricultura sobre superficies que antes se dedicaban a la ganadería; es una salida para enfrentar la baja de los precios y la suba de los costos

VILLA MARÍA.- El incremento del valor de la tierra y el avance de la agricultura sobre hectáreas dedicadas a la ganadería configuran un escenario cada vez más obligado para la lechería: la intensificación.
Es una tendencia mundial, y también sucede en la Argentina. Los productores lácteos cambian los sistemas extensivos, basados en pastoreo, por los intensivos de alta suplementación de sus vacas, que buscan aumentar la carga animal por hectárea.
En la cuenca lechera cordobesa, algunos tamberos mostraron a LA NACION su estrategia. Sistemas de corral seco, estabulados, tambo rotativo calesita, riego suplementario o recría intensiva: no hay una receta única; las alternativas para hacer más competitiva a la lechería son variadas.
Intensificar implica hacer un excelente uso de los recursos que se tienen: suelos, instalaciones, forrajes, vacas, personal, administración, etcétera. La elección de la forma depende de las debilidades y fortalezas de cada establecimiento. Hay que tener en cuenta el personal con que se cuenta, el clima, los suelos, la inversión inicial y los costos operativos que demandará.
“Es un proceso que en la Argentina arranca con más demora. El panorama en el corto plazo es incierto y los productores tienen temor de hacer inversiones importantes”, dijo Ezequiel Cabona, presidente de la firma DeLaval Bosio.
En la Argentina, el promedio nacional de producción de un tambo por hectárea es de 5200 litros de leche anual, con una carga de 0,8 vaca por hectárea y un rendimiento individual diario de 18,8. En un sistema intensivo, hay una producción anual por hectárea de 15.000 litros, con una carga animal de 1,7 vaca por hectárea y un rendimiento individual de 25 litros diarios. El precio controlado por litro de leche que recibe el productor, la suba de insumos y las retenciones a las exportaciones se conjugaron con el avance de la agricultura para cambiar la ecuación de los tambos.
Corral seco con pendiente
En Las Varillas, Córdoba, Mariano Truccone apostó a un sistema de corral seco en el establecimiento Laguna de Vaca. Es un corral único y las vacas ya no tienen que rotar por los potreros; y es “seco” porque hay pendiente en el suelo que evita que se produzca barro.
“La premisa de este tambo era liberar superficie para la agricultura y aumentar la carga animal para hacer al tambo más eficiente”, dijo Truccone. El objetivo de duplicar la carga animal ya se logró: actualmente tienen 1,85 vacas por hectárea. Ahora, aspiran a lllegar a 2,5 vacas por hectárea, una vez que se estabilice el régimen de lluvias.
“Estos sistemas son mucho más rentables pero hay que tomar la decisión de invertir”, opinó Trucone y contó que hubo un importante costo por el movimiento de tierra. En total, calcula que hubo una inversión de $700 por vaca. “Ya empezamos a ver los resultados con las 200 hectáreas que se liberaron para la agricultura”, agregó.
Los primero a tener en cuenta para este sistema es la pendiente en el terreno. Hernan Re, veterinario asesor, explicó: “La pendiente evita que las lluvias lo transformen en un corral normal donde se producen pisaderos”.
En la que solía ser la zona más baja del campo de los Truccone, donde frecuentemente se producían inundaciones, se obtuvo, a partir del movimiento de tierra, una altura de 1,15 metro en el pasillo central con pendientes hacia ambos lados. Se hicieron dos corrales de 60 metros de frente, por 100 de fondo, a cada lado de la calle central.
Los comederos son frontales y, a causa del pisoteo intenso, se hizo una base de cemento de cuatro metros para que la vaca se posicione. Se deposita el alimento sobre el suelo en un ancho de no más de un metro. “Con este tipo de comederos las vacas comen en su posición natural, esto favorece el flujo de saliva y un ambiente ruminal más saludable”, dijo Re.
En cada corral hay un tinglado para darle sombra a los animales. Si bien la media sombra podría haber sido una opción menos costosa, no era lo más recomendable para esta zona por los fuertes vientos. “La orientación de norte a sur es importante por el sentido de rotación de la sombra”, destacó Re y explicó que la distancia entre la sombra y los comederos no debe ser mucha porque las vacas en verano prefieren la sombra a alimentarse, y esto hace bajar la productividad.
Para definir el tamaño de los corrales secos se debe calcular entre 50 y 70 metros cuadrados por vaca. Las pendientes ideales son del 2 al 4% , con pisos compactados. Si existe un buen trabajo de compactado que limite la infiltración, la pendiente se puede reducir al 1 o 2%.
Este tipo de sistemas es para zonas con lluvias menores a los 500 milímetros anuales ya que demandan un gran mantenimiento de pisos y accesos.
Las vacas al galpón: el estabulado
“La nueva tecnología acorrala a la lechería pero le da una nueva oportunidad”: esta fue la consigna de la que partió Enrique Piatti intensificar su tambo. El sistema de estabulado consiste en encerrar las vacas directamente en grandes galpones donde se les provee un ambiente limpio, seco y confortable; y donde se pueden mover libremente.
El objetivo de Piatti es poder liberar, al cabo de dos años, unas 400 hectáreas para la agricultura. El tambo está ubicado a 15 kilómetros de Sacanta, en el sur de Córdoba, y es uno de los primeros en adoptar este sistema en el país. “Quién tome la decisión de hacer un establo y encerrar a sus vacas va a notar la diferencia”, sostuvo Piatti.
Encerrar a las vacas para producir más dinero significó una inversión inicial. Y además, hay que sumarle, en esta carrera de conseguir la máxima producción posible, un aumento en los costos de alimentación y el cambio en el paquete tecnológico.
Claro, estas inversiones están expuestas a los riesgos climáticos. El galpón de Piatti fue volado por un huracán meses atrás, pero será repuesto próximamente. Aunque no tiene techo, el estabulado sigue en pie. La estructura tiene un largo de 100 metros y en sus laterales hay 160 camas de arena. Las camas se pueden hacer también con estiércol seco o cáscaras de arroz. “Hay que usar barras a la altura de la cabeza para evitar o reducir heces y orina sobre las camas”, recomentó Piatti.
Para aliviarle el calor a los animales, se utilizan ventiladores y rociadores. La orientación este-oeste es clave en la construcción de los galpones, para aprovechar la sombra y facilitar la ventilación.
“La única posibilidad de disminuir los costos de alimentación es aumentar al máximo la producción de forraje por hectárea”, opinó Piatti. Para él, la rotación ganadera ya no es viable. La nueva rotación consiste en un 10% de la superficie total con alfalfa; y del 90% restante, un 50% de rotación agrícola para ensilado y un 50% para la agricultura. Piatti explicó que esto permite conservar la humedad y recuperar la estructura física del suelo.
“El mejor productor de leche del futuro será el mejor agricultor”, concluyó, pragmático, Piatti.
Por Emilia Subiza
Enviada especial
Yeso y kieresita
RECUPERACIÓN DE LOS SUELOS

El establecimiento Alfredo José, de la localidad cordobesa de Villa Algodón, padece un problema común en los campos de la provincia: hay manchones sódicos y alcalinos en el suelo que afectan el pastoreo.
Se calcula que en la zona hay aproximadamente 180.000 hectáreas afectadas. Son suelos con drenaje pobre y moderadamente afectados por alcalinidad sódica y/o salinidad, lo que restringe de forma severa el crecimiento y la elección de cultivos.
Edgardo Arévalo comanda el proyecto de recuperación de suelos en este campo. “Trabajamos con tres repeticiones y un testigo donde se aplicaron distintas cantidades de yeso y kieresita”, dijo Arévalo. El yeso, explicó el técnico, facilita el desarrollo radicular de las plantas y una mejor absorción de nutrientes a través de las raíces.
“Las enmiendas cálcidas para desplazar el sodio y que la alfalfa tenga posibilidades de crecer genera un desbalance de nutrientes. Hay que complementar con un plan nutricional”, dijo Arévalo. Y señaló que la productividad de los manchones está un 50% por debajo de lo normal.
Este proceso de recuperación lleva más de un año. Horacio Bertone, dueño del establecimiento, contó entusiasmado: “Se recuperó un 80% de producción en tratamiento para lograr la uniformidad del lote”.
ARGUMENTOS

Los sistemas intensivos ofrecen al productor más control sobre variables como la alimentación y la sanidad de las vacas. Además, hay una eficiencia máxima en el uso de los recursos y en la predictibilidad de la producción. Como hecho en contra hay que tener en cuenta que demandan más inversión en instalaciones, equipamiento y operatividad. En cuanto a personal, los procesos son menos artesanales y más sistematizados por lo que es más fácil no cometer errores, pero cuando suceden, se pagan caros

Fuente: La Nación

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